domingo, 9 de abril de 2017

5 playas escondidas de Gran Canaria para huir de las masas

Una de las playas escondidas en Gran Canaria

A Gran Canaria acuden cada año millones de turistas buscando un sol que nunca desaparece y unas costas de ensueño, como las de Maspalomas o Mogán, que son portada de catálogos de agencia. Pero, para el que busca alejarse de esa imagen de 'macro-turismo', también existen playas escondidas. Calas mucho menos transitadas y mucho más paradisíacas, en las que sumergirse en la autenticidad de la isla sin el ajetreo de las masas.

Desde las costas escarpadas del norte hasta rincones semi escondidos entre los polígonos del este o los pueblos olvidados entre barrancos en el oeste. Esta isla es más que dunas y hoteles. Aunque el cono sur tenga todas las comodidades que se puedan imaginar, a veces apetece huir; y perderse en aguas más cristalinas y arenas más limpias. Esas playas donde solo acuden un puñado de personas de los alrededores, y en las que no existen ni chiringuitos ni alquiler de hamacas. Esta es una pequeña recopilación, siéntase libre el que lo lea de añadir su rincón favorito.

Playa del Faro de Arinaga

Aunque Arinaga y su playa principal son un lugar bastante frecuentado por los grancanarios en época veraniega, muchos desconocen que escondida tras el faro, circulando por una pista de tierra, está la que probablemente sea la cala más idílica de la zona. La llamada 'playa del cabrón' es una pequeña ensenada de arena escondida entre montañas rocosas y secas, junto a la que se sitúan unas pocas casas reconvertidas en apartamentos. Desde allí uno se olvida que poco más de un kilómetro está la zona residencial y el tosco polígono industrial.

Playa del faro de Arinaga, en Gran Canaria

Si no fuera por un horrendo pecado urbanísitico, la residencia escolar que se ubica en una loma cercana, desde la playa solo tendríamos la visión del faro y del océano. Aún pesar de esa mole de cemento en la panorámica, su imagen: su arena oscura y su agua siempre cristalina, recuerdan a esas playas reservadas a los póster del caribe o el mediterráneo más selecto.

Playa de Sardina

Uno de esos lugares mágicos de Gran Canaria. Quizás porque Gáldar sea uno de los rincones más auténticos de todas las islas, quizás porque en toda su costa se respira ese ambiente calmado y amable tan genuinamente canario. Sardina es un pequeño pueblo encaramado en la costa del municipio, en el que apenas se encuentran 2 o 3 bares y un pequeño puerto. Su playa, pequeña y de arena fina... a este lugar ta le dediqué un post y una entrevista con El Vega Life que invitan a entenderlo mejor.

Playa de Sardina


En verano está bastante transitada, y esas casas de colores que se dispersan por la montaña se llenan de locales que las tienen como segunda residencia; aunque a nivel turístico es poco conocida. Es probablemente uno de los lugares de toda las isla desde los que mejor se observa el pico del Teide y la vecina isla de Tenerife en los días claros, y sus atardeceres tienen una magia imposible de explicar con palabras.

Tufia

Muchos isleños desconocen incluso la existencia de este lugar. Tufía es probablemente lo más parecido a Santorini, o a cualquier otra isla griega, que haya en toda Canarias. Un puñado de casas blancas con puertas azules que se precipita entre escaleras y callejones hasta el mar. Es una bahía escondida al otro lado del polígono industrial del Goro, que ni siquiera cuenta con indicación desde la autopista.



Su diminuta zona de arena negra, que desaparece cuando la marea está llena, da paso a una auténtica piscina natural en la que el oleaje se vuelve casi inexistente. Rodeada tan solo por las rocas y el pequeño caserío brillando con el sol. La tranquilidad allí toca máximos.

Ojos de Garza

Otro pequeño pueblo pesquero en el que, con la marea llena, el mar rompe directamente contra los muros de las viviendas. Mucha polémica rodeó en su día a este rincón junto al aeropuerto, ya que la ley de costas hacía temer el futuro de sus casas, que aún hoy continúan sumidas en cierta incertidumbre.



Un restaurante y un pequeño paseo son el único acompañamiento a una larga playa de arena amarilla, que solo aparece con la bajamar. Independientemente de la época del año, solo habrá unas poca toallas. Muy bien comunicada, a apenas 20 minutos de la capital es el lugar perfecto para disfrutar de sus aguas tranquilas y repletas de vida submarina. La cercanía del aeropuerto por lo general no supone un problema, aunque es cierto que en los días de viento, si los aviones toman tierra desde el norte, el ruido puede ser algo molesto.

Playa de Tasartico

Si en las anteriores nos encontraremos con poca gente en Tasartico es probable que no nos encontremos con nadie. Quizás porque hay que recorrer una infernal pista sin asfaltar de 5 kilómetros, o quizás porque se trata de una playa de callados y mar bravío en la que por lo general será difícil y peligroso aventurarse a un baño mar adentro.


Aún así, teniendo en cuenta que este post habla de desconectar y huir de las masas, es imprescindible nombrarla. Tasartico se encuentra en la costa oeste de la isla, alejado de todo rastro de ciudad o zona turística. Tan solo una decena de casas, muchas de ellas seguramente ya caídas en el olvido, y un pequeño camping. Cualquier rastro de 'civilización' está a más de una hora de carretera. Si lo que se busca es encontrarse con la lava y el atlántico, este es un buen lugar.

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