martes, 24 de enero de 2017

Prizren, joya y punta de lanza del turismo en Kosovo


Mezquita y turismo en Prizren, Kosovo
En las fronteras de Kosovo, cuando se para con alguna de las escasas lineas de autocares que conectan el país con el exterior, se ven pocos pasaportes de fuera de los balcanes. En Prizren, su principal atractivo para el turismo, ni siquiera existe una oficina de información, y tan solo unos pocos hoteles. Pocos se aventuran a entrar en un país que hasta hace poco solo era conocido por la guerra y el conflicto. Sin embargo, cada vez son más los mochileros que llegan atraídos por la curiosidad de estar en la nación más nueva del continente.

Hoy en día la disputa bélica quedó atrás y, aún sin obviar la pobreza existente en muchas zonas del país, sus atractivos turísticos empiezan a brillar. Las cafeterías de Prizren se modernizan, repletas de locales y algún que otro visitante extranjero. Sus calles históricas, su puente antiguo o su gran mezquita se prestan a la postal. Basta subir a la fortaleza, o recorrer los senderos que parten desde allí para comprobar que, aunque pocos, hay más viajeros que dejan atrás los clichés para descubrir que este país tiene mucho más que un pasado cruento.

Familia de turismo en Prizren, Kosovo


Hace tiempo que esta pequeña región puso tiempo de por medio con el fantasma de la guerra con Serbia, y ya hoy camina con paso firme hacia su plena independencia (autodeclarada en 2008), o a una probable y futura integración con Albania. Especialmente en Prizren donde se respira un día a día pausado, cómodo, amigable para el que la recorre con el único propósito de deleitarse con sus vistas.

Una ciudad cuyo pasado se remonta a tiempos romanos, y que mantiene intactos monumentos de gran valor. La iglesia ortodoxa de Ljeviška, que comparte plaza con la gran mezquita otomana de Sinan Pashës, data del siglo XIV y es patrimonio de mundial de la UNESCO. Las piedras de su fortaleza, de la que hoy quedan solo las murallas y algunos restos, fue construida por los bizantinos hace más de 700 años. Y su símbolo principal, el antiguo puente de piedra que lleva al centro del casco histórico, data del siglo XV.

Mezquita de Sinan Pashes


Casi todos los que incluyen este punto en una ruta por los balcanes coinciden en situarla entre las ciudades más bonitas de toda la región. Escucharé más de una vez durante mi viaje que junto con Mostar, en Bosnia, Prizren es el lugar que más sorprende para los viajeros que deambulan por los países de la antigua Yugoslavia. Y en Kosovo hay una ventaja, la masificación turística es, lógicamente, inexistente. Los precios (en euros) nada tienen que ver con las ciudades croatas o montenegrinas invadidas por los cruceros y los tours. ¿Comerse un bistec de ternera de la máxima calidad por 5€? Aquí aún es posible.

En Beismi, probablemente el restaurante más exquisito y típico del centro, se encuentran también estos precios. Mezclas de la cocina balcánica en la que está presente la influencia del pasado otomano y de la gastronomía griega. Allí comparto mesa con una pareja de estadounidenses que no solo queda impresionada por lo barato de la vida. "Somos de Nebraska, así que tenemos casí una religión en torno a los bistecs, pero creo que este es de los mejores que he comido nunca", afirma Jake.

Cafeterías del centro de Prizren

Cerveza Peja, Kosovo

A pesar de los prejuicios que se pueden tener en torno a un país musulmán (aquí se estima que más del 90% de la población tiene esta religión) la atmósfera nocturna invita a salir, No solo hay cafés turcos y zumos. La cerveza Peja, patrimonio del país, invade las mesas y las terrazas de los muchos pubs que se reparten por la calles adoquinadas del centro.

Erdis Driza es un joven que ha convertido su antigua casa familiar en un acogedor hostel que regenta con su hermano. "Quizás no tengamos tantos turistas como España o Italia, pero si que viene bastante gente a Prizren. Para llevar este negocio es suficiente" comenta preguntado por si hay suficientes visitantes que lleguen a descubrir la ciudad. Lo cierto es que sin los miedos que dejaron en Europa las noticias sobre la guerra, seguramente este enclave histórico estaría presente en muchos más folletos sobre viajes.

Senderos en Prizren

Centro histórico de Prizren, Kosovo

Además, para el que decide alargar su estancia hay más opciones aparte del catálogo monumental. Seguir el curso del río lleva a descubrir en poco rato de camino paisajes de montañas vírgenes cubiertas del verde de la espesa vegetación que rodea la ciudad. Al fin y al cabo Kosovo es un país montañoso que para por las mismas latitudes que los pirineos, y eso se deja notar cuando uno mira al horizonte desde algún punto elevado.

Es muy probable que incluso hoy en día, más de una década después de la guerra, todo el que viaje a esta región del mundo siga escuchando una amplia lista de miedos y razones por las que debería no ir. Pero si supera esa barrera y se adentra desde Albania, Montenegro o Macedonia (desde Serbia no siempre se puede) a cruzar la frontera, seguramente olvide todo lo que le han dicho. En las calles de Prizren, tomando un café junto al sonido del río Bistrica, con la luz naranja del atardecer iluminando los minaretes de las mezquitas de la ciudad, uno se da cuenta de que el mayor peligro de este lugar sea, seguramente, querer volver.

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