martes, 17 de enero de 2017

Playa de Las Canteras, 365 días de surf en pleno centro de Las Palmas


Haciendo surf en Las Canteras, Las Palmas
Ver a alguien portando una tabla de surf en plena ciudad no es algo extraño en Las Palmas. Hay consenso sobre que el mayor tesoro que tiene la capital de Gran Canaria es Las Canteras, no en vano ha sido mencionada en alguna ocasión como la 'mejor playa urbana del mundo'. 3 kilómetros de arena amarilla y fina que hacen olvidar a todos estar en la ciudad más grande y ajetreada de Canarias; y en la que se forman, en su extremo sur, junto al Auditorio Alfredo Kraus, olas para surfear 365 días al año.

Eduardo Acosta es un grancanario que ha aprovechado mejor que nadie el clima y las olas de su isla. Tricampeón de España en 2006 ha surfeado olas por todo el mundo, pero la primera fue en esta zona de Las Canteras, la conocida como 'La Cicer'. "Canarias es uno de los lugares numero uno en Europa para el surf" asegura. Un enamorado de su tierra, que dice que "si hubiera nacido en Australia mi sueño sería venir a Gran Canaria a surfear, de octubre a enero me quedo surfeando en Canarias".

Eduardo Acosta, director de MojoSurf

Surfistas en Las Canteras

Las buenas olas, el clima y sus atractivos turísticos han convertido a este pedacito de la ciudad, bajo la atenta mirada del auditorio, en el escenario más concurrido de la isla para practicar este deporte. También para iniciarse. Eduardo fundó en 2010 MojoSurf, una de las escuelas de surf más importantes en Gran Canaria, que comparte espacio en la concurrida en la playa de 'La Cicer' y organiza surf-camps y algunas escapadas a otros puntos de la costa norte.

"Lo que tiene Las Palmas es que tienes todo en una playa, puedes salir, puedes surfear..." comenta hablando de esta joya urbana hecha de arena. Unas comodidades que hacen que sus olas estén al alcance de todos, sin grandes desplazamientos, en pleno corazón de la ciudad. En un deporte en auge, que siempre ha tenido por bandera paraísos como Hawai, Austrailia o Indonesia; Gran Canaria se ha colado de cara al turismo europeo con una razón de peso: pocos lugares tan cerca y tan sencillos para aprender a subirse a una tabla.

Chica con tabla de surf en la playa de Las Canteras

Un clima que permite que ni siquiera en diciembre o en enero meterse en el agua sea un gran reto, y no es lo que atrae a este lugar. La visión que se tiene bajo el auditorio de toda la costa norte, con el Teide presente en la lejanía si el día está despejado, y su gemela montaña de Gáldar pintando el horizonte, hacen que uno quite por momentos la mirada de la tabla y de las olas y se maraville. Difícil encontrar una postal mejor en toda la ciudad.

Un micro-ecosistema formado por las banderolas que delimitan los espacios de las diferentes escuelas de surf y el ir y venir de personas portando una tabla bajo el brazo. Aunque la creciente afición por cabalgar las olas se expande por toda la costa norte, con lugares menos concurridos y olas más exigentes, en este punto más que en ningún otro Las Palmas tiene un poquito de Santa Monica Becah, o de Hawai.

La playa de Las Canteras vista desde el Auditorio

Un surfista en La Cicer

Su fama de afición 'cara' empezó a decaer hace años, y hoy ya es una actividad que empieza aparecer en la agenda de viajeros de todo tipo. "Con un bañador y una tabla ya podemos estar surfeando" dice Eduardo sobre el tema, "cuando yo estaba compitiendo podía llegar a tener 20 tablas, y eso si puede llegar a ser caro. Pero realmente para disfrutar el surf, apuntarte en una escuela, 90€ un curso de inicación de 5 días dónde aprendes lo básico... no es un deporte caro".

Ya sea 5 días o unas horas. Son muchos, y de todo tipo, los visitantes que llegan hasta las olas de Las Palmas. "El surf llega a todas las edades, a todas las culturas... hace poquito tuvimos a un señor que tenía sus 65 años y quería aprender y... nada. Disfrutó, aprendió y pudo vivir una experiencia nueva. Nunca es tarde" afirma Eduardo. Al fin y al cabo viajar está más de moda que nunca, y pocos deportes mejor que éste para representar el espíritu viajero.


Personalmente siempre afirmé que Las Palmas de Gran Canaria no es la ciudad más bonita del mundo... y lo mantengo. Pero tras ver el paseo de Las Canteras desde el otro lado, ese que se comparte con las olas, se aprecia la ciudad de una forma diferente. Las calles anchas, los centros comerciales, el bullicio de 400.000 habitantes siguen ahí, pero ante el sonido de las olas y la vista de las aguas limpias de 'La Cicer' uno se olvida.

Cuando entrevisté a Eduardo terminó diciéndome que en el surf se disfruta desde el día uno hasta cuando eres un profesional. Quizás sea porque mi primera ola fue bajo un atardecer rojo en ese escenario de lujo que tiene frente a su escuela, que solo puedo darle la razón; al menos a lo primero. Está claro que este deporte son imágenes de caravanas en busca de lugares remotos y olas solitarias, pero, a la hora de aprender y de vivir el ambiente, pocos lugares lo ponen más fácil que una playa a la que se llega en guagua urbana.

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