martes, 27 de diciembre de 2016

Podgorica ¿la capital más aburrida de Europa?

En un país con un prometedor futuro en el turismo como es Montenegro, su capital, Podgorica, parece quedarse atrás. Una ciudad tranquila y relajada, pero carente de monumentos representativos o entornos naturales importantes. Sus habitantes hacen mofa sobre el 'gris' de su urbe, y sus visitantes extranjeros se limitan a mochileros de paso o de parada técnica. Aún así se puede encontrar en ella cierto atractivo, y razones para tenerla en cuenta en un viaje por el país.

Nada más llegar a Podgorica, a uno de los pocos hostel de la zona centro, me reciben con la pregunta de rigor: "¿Qué haces en Podgorica?". Una mezcla entre incredulidad e interés llenan estas palabras, y no será la primera vez que las escuche en escasas 24 horas por sus calles. Aleksander, un joven de 20 años que sueña con estudiar en Estados Unidos y echa unas horas de trabajo de verano administrando el hostal, me cuenta entre risas que "hace unos años Podgorica estuvo en una lista de las capitales más aburridas de Europa". Añade: "No se si ganó".




Lo cierto es que para el turista al uso la ciudad tiene poco que ver, y sus atractivos no se encuentran especialmente cuidados. Más allá de la representativa torre del reloj, su antiquísima mezquita Otomana se encuentra escondida en un casco antiguo que transporta a las calles de un pueblo (incluídos corrales y gallinas paseando por sus estrechuras). Su puente romano, el más antiguo de la ciudad, se oculta casi olvidado entre descampados; y su catedral, su zona centro, o su estadio nacional, se ofrecen como lugares de esparcimiento para los residentes, pero con escasa espectacularidad para los visitantes.

No todo son críticas, hay algo más allá de su gris. Shira Gómez, una guía venezolana que lleva nada menos que 27 años viviendo en el país asegura que Podgorica merece, y mucho, la pena. "Acuérdense que Montenegro empezó prácticamente en esta zona, cuando fue una provincia del imperio romano" argumenta, "tenemos esos restos, ermitas del Siglo XV, la nueva catedral".




Menciona además su interés para los arquitectos, y es que: aunque el diseño de viviendas y edificios soviético aún perdura en las calles de la capital, fija el contraste perfecto para analizar como ha pasado el tiempo en este sentido. "Los arquitectos pueden ver como ha cambiado la arquitectura y el diseño en esta región. Montenegro es un país nuevo, desde 2006 que declaró su independencia, pero es también una de las zonas más antiguas de la península balcánica" dice Shira.

Lo cierto es que Podgorica, como otros lugares de esta zona del mundo, vive entre el pasado yugoslavo de ángulos rectos y edificios sobrios y la apertura hacia Europa; reflejada en símbolos como el Puente del Milenio, inaugurado en 2005 en pleno día de Montenegro y actualmente uno de los monumentos más representativos de la ciudad.




Con una población que ronda los 150.000 habitantes tiene dentro de todo un aspecto de capital pequeña y acogedora. "Aunque no sea el sitio más bonito es agradable para vivir: es tranquila, se puede llegar a todos sitios andando o en bicicleta..." resalta Aleksander. Unas palabras que se pueden visualizar en la Plaza de la República, epicentro de la ciudad en el que, a pesar de lo tosco de su diseño, se pueden respirar esa paz.

Está claro que Podgorica difícilmente podrá decir algo frente al atractivo turístico de joyas medievales como Kotor, o playas paradisíacas como las de Budva. Tampoco lo intenta, a la vista de la dejadez de sus puntos de interés. Pero, como añade Shira en sus recomendaciones, para conocer un país siempre es bueno conocer su capital.



No se si tendrá razón ese ranking que la sitúa como capital más aburrida del continente, pero, al menos para mí, sirvió a la perfección de parada y de descanso en un largo viaje entre Prizren (Kosovo) y Dubrovnik (Croacia). Aunque no es precisamente el lugar más fotografiable de los Balcanes se conforma como uno de los puntos de paso perfectos al organizar un viaje por una región en alza y un país con muchísimo que ofrecer como Montenegro. Quizás no todas las capitales tengan que ser París o Londres, al fin y al cabo, para sus habitantes, seguramente Podgorica cumpla su función.

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