martes, 3 de febrero de 2015

Un paseo por Belém, el barrio más monumental de Lisboa


Belém es probablemente el barrio más famoso de Lisboa. Un distrito marcado por Vasco de Gama y los conquistadores portugueses, que aúna en poco espacio maravillas que van desde la mítica Torre de Belém, uno de los monumentos más conocidos de la capital lusa, hasta una pagoda tailandesa fruto de los 500 años de la relación bilateral con el país asiático. Sin olvidar, entre otras cosas, el Monasterio de los Jerónimos, otro de los puntos resaltados en las guías de la ciudad y lugar del sepulcro del mítico navegante portugués.

Se llega en el Tranvía 15, o al menos esa es la forma más habitual de llegar. Y es que, aunque se trata del barrio más monumental de la capital, se encuentra algo alejado del centro. El trayecto dura poco más de 20 minutos desde la Plaza del Comercio, el corazón lisboeta, y nada más llegar, al apearse en la primera parada de la zona, aparece por primera vez la figura de un conquistador. Subido a una columna blanca en el centro de una pequeña plaza se encuentra Alfonso de Albuquerque, que apodado El Terrible se convirtió en uno de los más ilustres navegantes del imperio portugués.



Esta plaza también es un punto interesante para los amantes del fútbol. Pues aunque Sporting de Lisboa y Benfica son los equipos más conocidos de la ciudad, el club de fútbol Os Belenenses, el humilde equipo de Belém, nació a los pies de la estatua de Albuquerque allá por 1919. Y no es el único dato que quizás no aparezca en las guías, pues si desde la plaza y del banco de mármol dónde nació el conjunto futbolístico se avanza hacia el parque aledaño aparece otro emblema poco fotografiado.

Una pagoda dorada llama la atención desde que se empieza a pasear por el parque, menuda y brillante se encuentra en uno de los extremos del pequeño rectángulo de césped que hace de unión con el elegante Jardín del Imperio (antesala del Monasterio de los jerónimos). Este reluciente monumento conmemora los 500 años de relaciones bilaterales entre Portugal y Tailandia, y recuerda de paso la importancia que tuvieron en su día las rutas marítimas desde el Tajo hasta Asia.



Pasada esta parte, más desconocida, es turno para los grandes protagonistas del barrio y de los reportajes de Lisboa. Empezando por el Monasterio de los Jerónimos con su patio de arcos de piedra y con su impresionante capilla, en la que descansan las tumbas de Vasco de Gama y el poeta luso Luís de Camoes. Un enclave que ya va dando idea de la grandiosidad (quizás polémica) que tuvieron los conquistadores portugueses en la época colonial.

Unos símbolos patrios que la dictadura de Salazar eternizó en otra de las cumbres que se alzan en Belém. Una gigantesca cruz de 52 metros forma las velas de un cúbico barco de piedra en la que las figuras de los conquistadores miran al río. Un faraónico monumento que aparece erguido en una gran plaza desierta y sin árboles y que casi parece demostrar una época oscura de Portugal, aún así merece la pena visitarlo y es además un punto perfecto para fotografiarse con el puente 25 de abril.



Por último, ya siguiendo los pasos del río Tajo hacia el atlántico, toca mencionar el que es probablemente el monumento más conocido de Lisboa. La Torre de Belém, que se alza desde el siglo XVI mirando al océano como si fuera un barco a punto de zarpar. Último punto que tocaban los marinos portugueses antes de partir a tierras lejanas y que, aunque su función inicial era la protección de la ciudad, también sirvió de puesto auduanero y de recaudación durante muchos años.

Un lugar dónde sentarse a ver el atardecer, o simplemente como Europa se abre al mar en uno de sus puntos más occidentales. El lugar perfecto para descansar tras una visita por uno de los barrios más históricos y turísticos de Lisboa, que aunque no sea quizás el que más encanto tiene (ese premio se lo debe llevar La Alfama) si que es una visita obligada de cualquier viaje a la tierra de los Fados, los platos de Bacalao y también, en este caso, los conquistadores, la historia y el océano.



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1 comentario:

  1. Curiosamente el espacio público de Belem proviene de una exposición del mundo portugués celebrada durante el régimen de Salazar. Por lo visto los portugueses supieron reutilizar la Expo 98 porque ya habían reciclado otra previa. Puedes ver el reportaje completo en http://restosdecoleccao.blogspot.com.es/2012/06/exposicao-do-mundo-portugues-em-1940.html

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