martes, 25 de febrero de 2014

Palacio de la Alfajería, la perla mudéjar de Zaragoza

El palacio de la Alfajería, en Zaragoza, es el reflejo arquitectónico de la larga historia de la ciudad. Construido en el siglo XI por el rey musulmán Al-Muqtadir como palacio personal y símbolo del poder alcanzado en la región se convirtió posteriormente en residencia de los reyes católicos, llegando a ser una cárcel inquisitoria, un cuartel militar y acogiendo actualmente las Cortes autonómicas de Aragón. Un lugar de visita obligada en una escapada a la capital maña.


Aunque su majestuosidad no alcanza la de las grandes construcciones musulmanes del sur de España, como el Alcázar de Sevilla, La Alhambra o la Mezquita de Córdoba, la Alfajería conserva algunas estancias que representan la opulencia y la belleza arquitectónica de la época musulmana. Además el valor del palacio reside en que es el único edificio conservado de la época de las Taifas (Los pequeños reinos en que se dividió el Califato de Córdoba).

Arcos junto al Patio del palacio | B. Iru Pérez

Visitar el monumento no lleva más de una o dos horas y se pueden recorrer las estancias representativas de todas las épocas que éste ha vivido. Los lugares más llamativos son aquellos que conservan el pasado musulmán, como el patio o la sala del trono (única estancia donde se pueden contemplar los vivos colores con que estaba decorado todo el edificio en tiempos de Al-Muqtadir). Las zonas más nuevas, y que corresponden al actual uso como sede de las cortes, sean quizás las menos atractivas, además no se pueden visitar las alas propias del parlamento, situado en la parte norte del palacio.

La entrada a La Alfajería cuesta 5€ (1€ con la entrada reducida) y permite la realización de visitas guiadas que parten cada hora y añaden al recorrido la explicación histórica de cada una de las estancias. En definitiva y en una ciudad como Zaragoza, cuyos monumentos más importantes pueden visitarse andando en poco tiempo, este palacio constituye una visita casi indispensable en toda escapada, y una opción a maravillarse con la arquitectura musulmán lejos de las joyas andaluzas+

Patio de La Alfajería | B. Iru Pérez

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