domingo, 19 de marzo de 2017

Los gatos de Kotor, reyes de la joya de Montenegro

Gato en Kotor, Montenegro
Los gatos de Kotor tienen un protagonismo especial. No es que en este rincón de Montenegro haya más felinos que en otras ciudades pegadas al mar, pero aquí, por algún motivo que se desconoce, son los reyes. Desde el pañuelo amarillo que portan muchos con el nombre de la ciudad hasta los suvenirs con su figura, pasando por el que seguramente sea uno de los museos más 'frikis' y extraños de estas latitudes de Europa.

En la antigua Cattaro, nombre de la ciudad en tiempos de dominio veneciano, los gatos ya pululaban por el que, desde tiempos medievales, ha sido un puerto de gran importancia en los Balcanes. La bahía de Kotor, denominada por muchos el 'fiordo más meridional de Europa' es uno de los destinos de moda en el Mediterráneo. Su ciudad medieval está reconocida por la UNESCO, y es sin duda la bandera turística de un país con gran futuro en este sector como Montenegro. Pero, ¿qué pasa con los gatos?

Gato de Kotor con pañuelo

La prestigiosa revista de viajes Lonely Planet incluye a Kotor como 'uno de los 10 destinos para los fanáticos de los felinos' y no parece haber ninguna razón histórica o leyenda. Los gatos, posando fotogénicamente para las cámaras, recorren las estrechas y ancianas calles del casco histórico y nadie sabe cuando empezaron a ser un símbolo. Ni siquiera lo saben muy bien en ese museo escondido y extraño, en la que seguramente sea la plaza menos transitada de toda la ciudad.

Un rincón presidido por una extraña escultura de alambre de lo que parece una sardina, y que se asemeja abandonado del fluir de cientos de turistas que recorre los demás callejones de la ciudad cada día. El museo de los gatos de Kotor. Un cartel rojo y amarillo que reza 'Cats Museum' es lo único que llama la atención de esta pequeña plaza, dando entrada a unas pocas estancias repletas de artículos sin demasiado sentido, más allá de representar a estos animales.

Museo de los gatos de Kotor

Gatos de Kotor en la calle

Muy poca gente entra. Un precio simbólico de 2€ y un recepcionista casi tan lúgubre como el museo pero que, en perfecto español, da la bienvenida. "Viví en el sur de España" me comenta, ahora sí con una sonrisa, quizás preguntándose, al igual que yo, que me ha llevado a entrar allí. Fue inaugurado en 2013 en una parte del Monasterio de Santa María de los Ángeles y cuenta, en su mayor medida, con colecciones traídas de Venecia. Quizás por eso las continuas referencias en sus textos al antiguo nombre veneciano de la ciudad.

Un texto informativo afirma que su intención es "difundir a través del gato un mensaje de respeto hacia la naturaleza, los animales y el medio ambiente". Una misión noble rodeada de lo que, para muchos, será auténtico 'frikismo'. Sellos de gatos, anuncios de periódico en los que salen gatos, libros que hablan de gatos... cualquier cosa que lleve la palabra gato es digna de situarse en las vitrinas del museo. Y en medio de todo esto otro anuncio: "inscriba a su mascota como socio del museo por 2€ enviando su foto por correo electrónico y recibirá un comprobante de la inscripción para enmarcar en su casa". Para gustos colores ¿no?



Una museo tan nuevo, en una ciudad tan de moda turísticamente... puede que algún día llegue incluso a tener éxito. A día de hoy es solo una pequeña curiosidad escondida entre esos callejones medievales en los que los gatos pasean su elegancia. No deja de ser coqueto verlos portando, casi con orgullo, ese pañuelo amarillo que parece acreditar a algunos como 'Kotor Cats'.

 Al final hablamos de Kotor, y Kotor tiene infinitas razones para apuntarlo en un destino a visitar sí o sí. Ya sea por las vistas desde el monte San Giovanni, seguramente unas de las más impresionantes del mediterráneo, por sus belleza antigua y medieval o por la calma de su bahía. Si, como dice Lonely Planet, se es un fanático de los gatos, razón de más para dejarse maravillar por este destino.

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