martes, 9 de abril de 2013

Sintra. Palacios y vistas inconmensurables

A unos 25 kilómetros de Lisboa (45 minutos en tren) se encuentra Sintra. Una visita indispensable para los amantes de los castillos y los palacios enmarcada en un diminuto pueblo dedicado exclusivamente al turismo. Constituido antaño como uno de los lugares favoritos de retiro de la monarquía portuguesa hoy se vende en las guías como “un verde remanso de paz”, y si hay algo en Sintra que rivaliza en espectacularidad con sus mansiones y palacios son las vistas.


Vistas de la Ciudad vieja de Sintra y la región desde el Castelo dos Mouros | B. Iru Pérez

La panorámica que se ofrece al visitante desde Sintra es incomparable. Situado en uno de los puntos más altos de la sierra con el mismo nombre, este pequeño pueblo es un mirador privilegiado de toda la región de Lisboa. Desde el Castelo dos Mouros, una sucesión de empinadas murallas desde las que se puede disfrutar de una visión de 360º de la zona, hasta el punto culminante: el Palacio Nacional da Pena (Palacio de la Peña): un estrambótico conjunto de estilos arquitectónico que domina uno de los puntos más altos del sistema montañoso.

Sintra se divide en 2, por un lado el pueblo en sí, donde se encuentra la estación de tren las zonas residenciales, etc. y la parte de mayor atractivo, la Vila Velha (Ciudad vieja), que, separada por un barranco, aparece majestuosamente entre tupida vegetación. Destacando por las dos extrañas chimeneas del antiguo Palacio Real de Sintra, centro neurálgico de la pequeña villa, el pueblo es un entramado de estrechas calles vertiginosas por su pendiente y dominadas por tiendas de suvenir y restaurantes.

Palacio Real de Sintra desde el otro lado del barranco | B. Iru Pérez

Desde el pueblo se puede adquirir un billete de autobús que por unos 5 euros permite hacer la ruta por la carretera que une los castillos encaramados en la sierra, un recorrido no apto para el que tenga vértigo y en el que se permite bajar en cualquier parada y coger el siguiente bus sin coste adicional. Las paradas básicas que es indispensable hacer son 2, el Palacio da Pena y el Castelo dos Mouros, cuya entrada también deberemos pagar: el pase completo para entrar en el castillo y poder ver todo el palacio cuesta 17€.

CASTELO DOS MOUROS
Una fortificación que bien podría estar sacada del guión de una película épica y que corona uno de los puntos de más altitud de la sierra. Sus escaleras continuas conectan diferentes murallas y torres y dejan a su paso unas vistas dignas de postal, permitiendo visualizar ampliamente la región y el pueblo de Sintra, teniendo en su punto más alto la privilegiada mirada, en la siguiente cima, del Palacio da Pena, donde la foto es imprescindible. En sus alrededores se conecta el recorrido de trekking, que une los lugares de interés para los valientes que deseen hacer la ruta de los castillos a pie.

Palacio da Pena desde el Castelo dos Mouros | B. Iru Pérez

PALACIO NACIONAL DA PENA
Construido a petición de Fernando de Sajonia en el siglo XIX (Fernando II de Portugal) el Palacio da Pena está declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, y maravilla por su colorido y arquitectura de estilos desordenados. Una representación del derroche de una monarquía portuguesa que vivía sus últimas generaciones. Pintado en vivos colores y rodeado de terrazas y miradores, cabe destacar, al igual que en toda la zona, la vista que se puede contemplar desde allí y la riqueza natural que rodea al palacio. En su interior se conservan los muebles y las habitaciones que regentaron algunos de los últimos reyes de Portugal, antes del establecimiento de la república en 1910.


Palacio Nacional da Pena | B. Iru Pérez


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